Extraño esos miércoles,
que venias a buscarnos
a él y a mi en la escuela.
Y recuerdo esos goles,
nadie podía ganarnos.
E íbamos con la abuela
a casa, con mis hermanos
Las nubes rosas volaban
por el cielo como manos
cogidas no caminaban.
Y te veo en los geranios
que crecen dentro mi jardín,
y las flores amarillas
de los campos que veo.
Te veo en los animales
aunque estén heridos,
te veo.
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